El Protocolo de Regulación con Caballos es una experiencia terapéutica estructurada que integra la interacción con caballos, regulación del sistema nervioso, conciencia corporal y medición mediante biofeedback de la variabilidad y coherencia cardíaca.
Su propósito es favorecer un estado de mayor calma y regulación fisiológica y emocional, permitiendo además observar de manera objetiva cómo responde el organismo durante el proceso.
A diferencia de una actividad recreativa con caballos, el protocolo se desarrolla con una secuencia definida, acompañamiento profesional y mediciones antes y después de la intervención.
La experiencia comienza con una evaluación inicial del estado de la persona, considerando su percepción de estrés, tensión corporal, estado emocional y motivo de consulta.
Posteriormente se realiza una medición basal mediante biofeedback, registrando el ritmo cardíaco y patrones asociados a la variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) y coherencia cardíaca.
A partir de esta línea de base comienza el proceso de regulación.
La persona permanece cómodamente en camilla mientras los caballos participan desde el suelo, sin necesidad de montar. La intervención incorpora presencia consciente, respiración, percepción corporal, contacto y proximidad con los caballos de acuerdo con las características y necesidades de cada participante.
Durante la experiencia se busca disminuir progresivamente el estado de alerta y favorecer condiciones compatibles con una mayor regulación autonómica.
Al finalizar se realiza una segunda medición con biofeedback, que permite comparar el estado fisiológico inicial y final y observar los cambios producidos durante la sesión.
El protocolo utiliza tecnología de biofeedback para visualizar en tiempo real patrones del ritmo cardíaco.
La variabilidad de la frecuencia cardíaca (HRV) corresponde a las pequeñas variaciones en el tiempo entre un latido y otro y constituye una herramienta ampliamente utilizada para estudiar la regulación autonómica.
La coherencia cardíaca, por su parte, analiza características del patrón u organización de esa variabilidad. Es importante distinguir ambos conceptos: la puntuación de coherencia utilizada por sistemas como emWave no equivale a las métricas clínicas tradicionales de HRV, aunque ambas se construyen a partir de información del ritmo cardíaco.
Esta medición permite que la experiencia no dependa únicamente de expresiones como “me siento más tranquila”, sino que pueda complementarse con información fisiológica obtenida antes y después de la intervención.
La ciencia detrás de la regulación con caballos.
Existe un creciente campo de investigación dedicado a estudiar los efectos fisiológicos y psicológicos de las intervenciones asistidas con animales y, específicamente, de las intervenciones con caballos.
Una revisión sistemática sobre actividades terapéuticas asistidas con caballos y HRV encontró que la mayoría de los estudios incluidos informaron cambios favorables en la variabilidad cardíaca, compatibles con relajación y activación parasimpática, indicador de salud. También, revisiones científicas más recientes continúan estudiando mecanismos relacionados con regulación autonómica, respuesta al estrés, cortisol, oxitocina, vínculo social y variables neurofisiológicas en las intervenciones asistidas con animales.
Por eso, nuestro enfoque combina tres dimensiones:
Experiencia terapéutica + regulación corporal + medición fisiológica.
El objetivo no es prometer que el caballo “cura” una determinada condición, sino crear un contexto terapéutico estructurado en el que podamos acompañar y observar el proceso de regulación de cada persona.
Este protocolo está orientado especialmente a niños que experimentan períodos de estrés sostenido, sobrecarga emocional, dificultad para desconectarse, tensión corporal, sensación permanente de alerta o dificultad para recuperar estados de calma.
También puede ser una experiencia de apoyo para quienes buscan desarrollar mayor conciencia corporal, aprender herramientas de autorregulación y comprender mejor cómo responde su organismo frente al estrés.
No reemplaza la evaluación, diagnóstico o tratamiento médico, psicológico o psiquiátrico cuando estos son necesarios.
Una experiencia diferente: no necesitas saber de caballos
Las sesiones se realizan en camilla y sin montar.
No necesitas experiencia ecuestre previa.
Los caballos participan dentro de un entorno controlado y el proceso es acompañado profesionalmente, respetando tanto la seguridad y los límites de cada persona como el bienestar y la participación voluntaria de los caballos.
